
El verano ya se fue, pero que no cunda el pánico: el otoño también tiene su encanto. El Mediterráneo baja el ritmo, el sol sigue brillando, las temperaturas se vuelven suaves, las calles tranquilas, las hojas empiezan a teñirse de dorado… Así que, si estás buscando alguna excusa para una escapada, aquí van unas cuantas:
Castañas y panellets
En Cataluña celebramos La Castañada: asamos castañas y horneamos panellets. Los panellets son pequeños pastelitos de mazapán, elaborados con almendra, piñones, coco o cacao. Se hornean hasta quedar crujientes por fuera y tiernos por dentro. Pruebas uno por curiosidad y, antes de darte cuenta, ya vas por el tercero… pero claro, es por tradición, ¿verdad?

Mar de otoño: planazo asegurado
¿Quién dijo que el Mediterráneo era solo para el verano? En otoño, los paseos frente al mar se vuelven casi terapéuticos. El aire es más suave, la calma se respira, y escuchar las olas mientras caminas es un placer que no se olvida.
El sol del otoño
En otoño, las playas están más tranquilas y aparece ese sol que calienta sin achicharrar, del que se disfruta de verdad.
Relax, spa y buena vida
¿Quién dijo que tenías que guardar el bañador? Tráelo contigo, porque en Sumus todavía hay mucho que hacer.
Entra al spa y déjate envolver por el silencio, el agua y el ambiente cálido. Aquí el único plan obligatorio es relajarte. Y si sales con la piel un poco arrugada, señal de que lo has hecho bien. ¿Prefieres un masaje? También te espera.

Escapada de finde: corta, intensa y deliciosa
Solo hacen falta unos días en la costa del Maresme para volver con las pilas cargadas, la mente despejada y la galería del móvil llena de recuerdos que te harán sonreír.
Si tu pregunta es: ¿Debo ir a vivirlo? Sí, rotundo. El otoño puede ser la mejor excusa para regalarte un paréntesis antes del invierno. Lo difícil será querer volver a casa después.


